¿Por qué decorar con mandalas?

Por Fher Velázquez

Vivimos en un mundo tan acelerado, que el espacio para la calma, vivir el Aquí y el Ahora, la meditación y la introspección se vuelven un verdadero reto. Día tras día recibimos cientos de estímulos que nos alejan de nosotros mismos y de nuestra Esencia como Ser...

Nos pasa como a la ranita hervida ¿La conoces?

Te platico brevemente: resulta que un día una ranita saltó a una olla de agua hirviendo y salió de inmediato pues su instinto es sobrevivir; pero otro día esa misma rana saltó a una olla de agua fría y se puso a nadar plácidamente sin darse cuenta de que la flama de la estufa estaba encendida. El agua se puso templada y nuestra rana seguía haciendo nado de crol, buzos y hasta water polo; el agua seguía subiendo de temperatura y nuestra amiga no se percataba de esto... con el agua cada vez más caliente la rana se quedó ahí. ¿Por qué? Como el cambio fue paulatino -poco a poco- y no de inmediato, se acostumbró y ahí encontró su fin.

En muchas ocasiones nos sucede lo mismo, no nos damos cuenta de los cambios de la vida y del mundo, pues se van dando a pasitos; pero si nos tomamos un momento de calma, veremos que cada vez el día nos dura menos, andamos más acelerados, más estresados y persiguiendo no sabemos qué.

Con todo esto olvidamos que en realidad somos Seres Espirituales viviendo una experiencia de carne y que estamos aquí para Trascender, Ser Felices y Generar un Legado. Seguimos nadando plácidamente en el estanque a punto de hervir.


Por eso es tan necesario tener llamadores de atención que continuamente nos recuerden que Somos Más que solamente el cuerpo que habitamos. Parar esa alocada carrera de dar al cuerpo confort e incluso excesos, pues hemos perdido de vista que es el vehículo en el que viaja nuestro Ser Infinito.



Un mandala realizado con Profunda Intención y Amor es una ayuda valiosa en este trayecto de Re-Cordarnos y Re-Conectarnos pues el círculo Sagrado nos devuelve a la vida como un ciclo infinito del que formamos parte no sólo como espectadores, si no como actores y partícipes. Lo que cada uno hagamos a favor de la Trascendencia impacta positivamente en la Conciencia del planeta y de la humanidad. No somos ni islas ni continentes aislados, somos puentes interconectados... por eso tus acciones, pensamientos y palabras son mucho más importantes de lo que crees.

El mandala resuena con nuestro Ser Esencial, llama a lo profundo y habla bajito al oído del espíritu. Si en tu entorno hay mandalas, estás enviando mensajes continuos a lo profundo de ti, mensajes de Espiritualidad, Conciencia, más el mensaje específico del mandala; ya que cada uno de ellos, posee una intención única y especial.

No son solamente bellos, y no se han puesto de moda "porque si", es una señal de esa Nueva Humanidad en que nos estamos convirtiendo, Seres Humanos que ya buscan el Alma de todo aquello que llevan a sus espacios más personales.

Ten un mandala contigo, en la habitación, en la oficina, en tu consultorio; dónde quieras y te darás cuenta de cómo poco a poco te vas sintiendo mejor, de cómo regresan a tu mente pensamientos que creías olvidados o inexistentes, pensamientos que se vuelven canciones de Amor a ti mismo y a la Humanidad con la que viajas en esta nave espacial hacia el Infinito. Un buen día te descubres totalmente dentro del mandala, viajando por cada una de sus líneas y colores y en ese momento el mandala eres tú y cada giro es un evento de tu vida, y cada color una persona. Entonces descubres que todo es perfecto, pues ha contribuido a que seas quien eres y a que estés Vivo Ahora.