Cómo sanar tus chakras.

¿Quieres quitarte las Malas vibras? ¿Limpiar tus chakras?

Hay muchas teorías acerca de cómo limpiar tus chakras, o limpiar tu energía de “malas vibras”. Sonar cuencos tibetanos a la altura de tu garganta, frente y corazón, vestir de colores del arcoíris, baños de gong, colgarse cuarzos de colores, meditar visualizando luces…todas ellas pueden ser un botón de inicio, un  buen primer paso.

Sin embargo, ninguna de ellas va a ser efectiva si no sanas la raíz del problema…¿Por qué está desbalanceada tu energía? ¿Por qué estás triste, ansiosa, irritable?

Tal vez después de la sanación de chakras con cuencos o luces, te sientes muy bien, tranquila y relajada. Pero es muy probable que al primer enojo con el tráfico, tus hijos peleando, o la vendedora incompetente, tus chakras vuelvan a colapsar.

Y acabes hasta más enojada o triste que antes, pues ahora te preguntas…¿Dónde quedó mi alineación de chakras?

Tal vez piensas que el problema es externo. Eres la más aplicada de la oficina, y tus colegas son envidiosos y te tiran “mala vibra”, y su negatividad te abruma. O que tu vecina amargada no tolera los arcoiris ni la felicidad, y cada vez que pasas por su puerta, te lanza rayos de mala onda.

A veces, el “enemigo” está más cerca, y tu familia política (suegras, cuñadas o hasta tus tías), no te aceptan como eres, juzgan tus platillos o tu forma de vestir, y te sacan de tu centro de paz, y pum… chakras desbalanceados.

–¿Ves? El problema no soy yo…¡son los demás que me lanzan rayos de mala vibra!

Lamento decirte que…nunca vas a escapar de esto. No podemos controlar las emociones y pensamientos de los otros acerca de nosotros. Tal vez le caigas tan mal a tu vecina por que le recuerdas a su juventud perdida…o tal vez tu música no es de su agrado. Y sí, es muy probable que su energía hacia tí no sea la más armoniosa. Y no podemos darnos baños de gong cada vez que las vecinas nos atacan con su vibrosidad.

Lo que podemos hacer es fortalecer nuestro “sistema inmune energético”. Lo básico, es no permitir que nuestra energía escape en reaccionar intensamente a cada estímulo de “malvibrosidad” del mundo.

¿Y cómo logro no enojarme? ¡Es humano tener emociones! ¿Cómo no me engancho con mi suegra?, si cada vez que la veo, me recuerda que subí de peso, o que no me sale el arroz como a ella…¿Cómo mantengo mis chakras balanceados cuando la veo?

La mejor forma de fortalecer nuestro “sistema inmune energético”, no es anulando las emociones conflictivas. Es logrando hacer las paces con ellas; a veces controlándolas, a veces dándoles espacio, otras veces analizando sus raíces y poco a poco, cortándolas para no perturbarnos. Educarnos emocionalmente, tengamos la edad que sea.

De esa manera, no seremos presa fácil del desbalance emocional y energético que el mundo exterior ejerce sobre nosotros.

Tal vez la siguiente vez que tu colega haga un comentario mala onda en la presentación de tu nuevo proyecto, logres no tomarlo tan personal y engancharte con su neurosis, y puedas ver su frustración por no tener mejores ideas, pues está abrumado por su madre enferma, o su difícil niñez.

Recuerda que caras vemos, frustraciones no sabemos.

Y logres conservar esa energía que ibas a tirar en el enojo, en el enganche con su mala vibra, y puedas conservar un poco de paz ante el tema.

Llegar a estos avances de emocionalidad balanceada, no es fácil. Requiere dejar atrás muchos hábitos emocionales y abrirnos a nuevas formas de reaccionar ante la vida. Observarnos constantemente, con sinceridad y compasión, y ver si necesitamos ayuda externa para descubrir nuestra paz interior.

Es muy difícil que puedas solo ante el mundo. Y sin olvidar que somos cuerpo y mente, podemos buscar ayuda en muchas áreas: Psicoterapia, yoga, meditación, ejercicio regular, una dieta nutritiva sin chatarra, son parte de la canasta básica. Y probar terapias alternativas es una buena idea, seguramente alguna te ajusta.

Sin embargo, para que el cambio sea profundo, necesita ser un esfuerzo constante. De poco sirve un intenso y transformador retiro de 10 días de meditación, y después volver a tu vida cotidiana.

Es así que toda esta onda de jabones de chakras, joyería de cuarzos, o cuencos sonoros tiene sentido.

Los seres humanos necesitamos rituales, necesitamos inspiración diaria, que nos recuerde lo sagrado de nuestra energía, lo importante de cuidar nuestras emociones, nuestra paz interior.

Al bañarte con los jabones de chakras no se te van a alinear. Simplemente, te pueden recordar que eres un ser de luz empeñado en ser persona…y muchas veces neurótica.

Sácale provecho a tu japamala o pendiente de 7 chakras, y cada vez que lo uses, recuerda que tu estás al mando de tus emociones, de tu energía, y que si pierdes el control o el sentido, siempre puedes volver a casa, a tu paz interior.

Es un largo camino por recorrer, en el balance emocional y energético. Los accesorios externos son buenos recordatorios, e inspiración en tu vida diaria.

En nosotros está el tomar con seriedad nuestro camino espiritual, o sólo “hacerle al namasté”. Seamos auténticas y honestas con nosotras mismas, y busquemos ayuda cuando sea necesario. Tomemos la terapias y meditaciones con luces como un proceso, no como un fin.

¿Tienes algún accesorio con los 7 chakras?